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ArticlesLos Españoles en Trafalgar: navíos, cañones, hombres y una alianza problemáticaEn las marinas francesa y española se observó con algún escepticismo las nuevas armas, pese a valorar sus efectos, pues eran inseguras y sus montajes giratorios poco fiables, aptas todo lo más para algunas descargas a quemarropa, aunque se admitía que esas pocas podrían resultar decisivas. Ambas marinas buscaron algo mejor, y la francesa experimentó con ciertos obuses que ni consiguieron gran éxito ni tuvieron mucha aceptación, al considerarse más peligrosos para los amigos que para los enemigos. Pero en España y gracias el genio inventivo de Francisco Javier Rovira, profesor de Artillería de la Armada y comisario general del Arma, nacieron unos obuses para lanzar indistintamente granadas y metralla contra el enemigo aprobado por Real Orden el 24-XI-1783. Tras varios ensayos y modelos que sería aquí largo explicar, tales armas, ya perfeccionadas y sobradamente probadas entraron a formar parte del artillado de nuestros buques sobre todo a partir del año 1798. La idea era conseguir una pieza que consiguiera los mismos o superiores efectos de la carronada pero con más fiabilidad, para lo que estaban mejor proyectadas y construidas y seguían utilizando las cureñas tradicionales. Tampoco se quiso disparar con ellos las balas macizas que disparaban los cañones normales y hasta las carronadas, limitándose a las más ligeras granadas ( aunque inseguras en la época) y metralla, como las propias carronadas. Los calibres iban desde el de 48, 36, 30, 24, 18 y 12 a los más pequeños de 8 y 6, aunque, como veremos los embarcados en nuestros navíos fueron casi en exclusiva dos o tres muy concretos.8 Que eran mucho más ligeros que los cañones normales, y por tanto se podían colocar en las cubiertas superiores para barrer las del enemigo, se infiere del peso de la pieza, el obús de a 36 pesaba 24 quintales, mientras que el cañón del mismo calibre, que sólo podía montarse en el puente bajo de los mayores buques, llegaba a 65’54, casi el triple para el mismo calibre. Para el peso de un obús de a 36, el cañón normal sería de a 7, y como en la Royal Navy en la Armada Española se substituyeron unos por otros con la mayor premura, pues ya era evidente la ventaja británica en tal clase de piezas. Footnotes
© National Maritime Museum, Greenwich, London |
ISSN: 1469-1957
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